En Uruguay hay canciones murgueras que no necesitan presentación: viven en la memoria afectiva, atraviesan generaciones y regresan con nuevas improntas cada febrero. Este libro recorre esa banda sonora colectiva a través de las retiradas, saludos y melodías que marcaron para siempre la historia de la murga.
Una que sepamos todos es una crónica apasionada y documentada que sigue las huellas de los versos más emblemáticos del género: desde los primeros acordes de Asaltantes con Patente en 1932, pasando por la poética de Curtidores de Hongos, la potencia popular de Patos Cabreros y las reinvenciones de La Milonga Nacional, hasta las fusiones, apropiaciones y resignificaciones que proyectaron estas canciones al deporte, la política y la cultura uruguaya.
Con anécdotas memorables, hallazgos musicales y el pulso vivo del carnaval, este libro revela cómo nacieron estas piezas, quiénes les dieron forma, qué historias esconden y por qué siguen siendo cantadas en asados, tablados, marchas, estadios y despedidas. Un verdadero viaje por la memoria musical del país.



